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Payaso

Esta entrada pretende rendir un sencillo homenaje a los payasos porque no me gusta escuchar frases despectivas en torno a este personaje, del tipo Fulanito es un payaso. Pero …
¿Qué es un payaso/a?

El diccionario lo define de la siguiente forma:

1. nombre masculino. Artista de circo, generalmente vestido y maquillado de forma llamativa, que hace gestos y escenificaciones graciosos o grotescos y cuenta chistes paradivertir y hacer reír al público.
2. adjetivo/nombre masculino y femenino -coloquial-. Persona que hace reír a los demás con sus bromas, ocurrencias, gestos o acciones.

La wikipedia dice: Un payaso es un personaje estereotípico representado comúnmente con vestimentas extravagantes, maquillaje excesivo y pelucas llamativas. Generalmente se le asocia con un artista de circo, cuya función es hacer reír a la gente, gastar bromas, hacer piruetas y en ocasiones trucos divertidos. Sin embargo, en algunas culturas, la vestimenta y el maquillaje del payaso denotan una jerarquía, desde el maquillaje de vagabundo hasta la cara blanca. El artista puede hacer uso de maquillaje de base aceitosa o de agua.

También dependiendo de la sociedad en donde el arte circense los payasos existen en otros ámbitos y temas, sobre todo de la televisión, llegándolos a representar incluso como personas malvadas.
Suelen llevar peluca y zapatos gigantes. Habitualmente usan un traje de colores y tienen la cara maquillada de tonalidades llamativas y la nariz es una pelota roja; así como en la vestimenta existen diferentes tallas y tamaños, también en las narices de bola. Se prefiere que haya sido entrenado en un colegio o escuelas para payasos. Dependiendo del payaso, entre las habilidades que éste puede exhibir son las de torsión de globos y la de caminar utilizando zancos.



En muchas ocasiones, en el funeral de un payaso, los compañeros del gremio,
asisten vistiendo su completa indumentaria.


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El oficio de payaso – Pierre Etaix

yoyo

Si bien numerosos conservatorios y cursos privados de arte dramático pueden asegurar a los interesados el aprendizaje de la difícil profesión de actor, constatamos la evidencia que no sucede lo propio en lo que se refiere a la comedia clownesca. Sin embargo, numerosos jóvenes parecen fascinados por este tipo de expresión y, por ello, querrían acceder a ella. Se sorprenden al no encontrar nunca un payaso capaz de transmitir su arte. Es bueno aportar algunas precisiones referentes a este fenómeno, puesto que ser payaso es un estado, y no una función. Es también un modo de vida muy particular ligado al circo itinerante.

Si el payaso auténtico, en el circo contemporáneo, se parece en la mayoría de los casos a unos bromistas ocasionales, que ignoran los rudimentos esenciales de la práctica de este arte en su pura tradición, es debido a la ausencia de modelos. Los modelos son los maestros. No existen, o muy poco, documentos, a excepción de la iconografía, sobre quiénes fueron los cómicos ilustres cuyos nombres aún hoy hacen soñar. Y aunque dichos documentos existieran nunca podrían hacernos revivir la emoción compartida que suscitaba la aparición de aquellos payasos en la pista. Este déficit provoca entre los noveles una curiosidad tan legitima como de orden intelectual. En cualquier caso, ¿cómo responder a su búsqueda?, ¿cómo iluminarlos revelándoles la complejidad de este arte, sin engañarlos o alterar su entusiasmo?

A modo de preámbulo me parece interesante advertirles de los prejuicios que oponen al payaso de entonces al que hoy usa dicha apelación, y contra la falsedad que consiste en asociar la tradición a la noción de pasado. ¿Cómo podría haber innovación rompiendo con la continuidad?

Los payasos célebres y también los ilustres desconocidos tienen en común un conocimiento perfecto de su arte, que impone el respeto. Un arte específico del que difícilmente hoy podríamos eludir su aprendizaje y que no puede ser objeto de una escuela única. En efecto, aquel que pretenda tomar esta vía debe imperativamente aprender “el arte de saltar” (dígase acrobacia), que permite ejecutar “cascadas” (en el argot circense “falsa caída”) sin hacerse daño y con elegancia, o la danza que aporta gracia a cada movimiento. Habrá que añadirle el mimo para expresar a través de actitudes, gestos y expresiones, una gama completa de sentimientos, de estados de ánimo y de sensaciones.

Le será necesario saber aprender malabares para hacer divertidas todas sus falsas torpezas; hacer un poco de magia, puesto que lo irracional forma parte del universo del payaso; y también, sin ser un virtuoso, el payaso debe saber tocar correctamente varios instrumentos musicales. A la vez sería bueno practicar algo de acrobacia a caballo, etc. Tantos oficios constituyen un bagaje indispensable para el cumplimiento de su arte, puesto que el repertorio tradicional de las “entradas de payasos” (números) precisa del conocimiento de diferentes disciplinas. Así pues, es inútil ignorarlo.

Parecidos y realidades

Dicha evidencia hacía decir a François Fratellini: “los actores hacen parecidos; en cambio nosotros, realidades.” Se comprende aquí el matiz cuando cada uno habla de su arte: en el teatro se actúa, en el circo se trabaja. También es sabido que en la pista, o bajo la cúpula, ningún ejercicio conseguido puede ser una apariencia. Esta honestidad imperativa desborda sobre el trabajo del payaso tanto en el plano de la expresión como en el de la construcción de los gags que alimentan las “entradas”. Las “entradas” de payasos ni son números ni “sketchs”. Contrariamente a los sainetes de teatro, no tienen autor asignado ni un diálogo escrito. Pertenecen a un fondo común cuyos orígenes se ignoran en la mayoría de los casos. Solamente se sabe que proceden de culturas de diferentes países, de diferentes etnias, lo que explica su casi universalidad. De ahí que los payasos que trabajan más allá de sus fronteras deben hablar obligatoriamente varias lenguas; esto les da ese “acento internacional” inimitable.

Por otro lado, el acercamiento hacía sus diferentes lenguajes, le hace deformar las palabras voluntariamente o no cultivando a menudo el contrasentido en sus construcciones gramaticales. Todo esto añade a su comicidad una dimensión suplementaria a menudo de una irresistible diversión. Continue reading El oficio de payaso – Pierre Etaix

Nuestro mundo puede ser como el del payaso

Nuestro mundo puede ser como el del payaso

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Luis nunca ha sido un payaso, aunque a veces siente que se comporta como tal. Aclara, eso sí, que no se pinta la nariz de rojo, tampoco usa estridentes pelucas, ni mucho menos se viste con esos extravagantes trajes de colores que caracterizan a quienes trabajan en los circos.

Lo cierto es que ríe todo el tiempo. Nadie sabe de manera exacta por qué, pero siempre tiene una sonrisa a flor de piel.

A decir verdad, muchas cosas hay detrás de sus carcajadas: ríe por timidez, por educación, por tener un semblante alegre o, como dice él mismo, ‘porque se le da la gana’. En ocasiones lo hace por físicos nervios o porque sólo busca caerle bien a alguien.

En síntesis cree que la risa le permite transmitir una imagen distinta, amena y divertida, más allá de la procesión que lleva por dentro.

Luis es inválido. Perdió la movilidad de sus pies tras un accidente absurdo, durante una competencia deportiva en Armenia, Quindío. La tragedia golpeó a su vida a los 16 años de edad, justo cuando era un deportista de la Liga de Atletismo.
Nunca ganó una medalla, es más, a duras penas llegó a una que otra competencia definitiva. A la que más lejos llegó fue a esa que lo dejó atado a una silla de ruedas.

Al principio fue duro: lloró hasta más no poder. Es más, lo confiesa en voz baja, aún le salen las lágrimas. Claro está que ahora prefiere ver las cosas de una manera diferente.

Piensa que la vida se debe sentir tras la mirada de un payaso. De hecho, cuando observa a uno de ellos  ríe por lo que hace o deja de hacer y, a la vez, porque se identifica con él.

A su juicio, un payaso transmite una imagen positiva que nos hace mantener la fe en nosotros mismos, en el ser humano tal como es, con sus virtudes y sus defectos.

Nadie acepta a un payaso malvado, grosero o antipático, porque él siempre necesita sentir que lo quieren. De eso vive, del cariño que le dan los demás.

La vida, en el fondo, debería ser como la del payaso. Se puede tener la tristeza del pinar cuando anochece, pero es mejor pintarle una sonrisa de color a nuestro semblante. ¿No le parece?

Sonría

… Sonría con amabilidad y ofrezca a los que le rodean motivos para vivir con entusiasmo. Al hacerlo, usted es el primer beneficiado.

… Que ningún pensamiento negativo contamine hoy su mente. No permita que su fuerza destructora arruine sus energías vitales. Continue reading Nuestro mundo puede ser como el del payaso

De tal palo… tal payaso “Mi sueño es ser doctor, sin dejar el oficio de mi padre”

Piedras Negras, Coah. - Gracias a la gran admiración que Neftalí Rodríguez sentía por su padre, nació la inquietud y el ardiente deseo de convertirse en un payaso a los cinco años de edad, “cuando yo estaba chico mi papá llegaba de trabajar y yo lo veía como algo muy padre, entonces decía ‘quiero ser payaso, quiero ser payaso’ yo le insistía, paso un tiempo y al fin me dejó ser payaso”.

Admira a su papá
Neftalí, quien actualmente tiene once años de edad dijo que siempre ha admirado mucho a su padre y aseguró que está muy contento por poder estar con él mucho tiempo, “es que él trabaja mucho, es muy trabajador y aparte lo hace muy bien, me gusta mucho, qué puedo decir: ‘Ah, mira mi papá es Pistache’ y estoy muy orgulloso de él”.

No es un trabajo, lo veo como un juego
Carcajadas y más carcajadas son las que el dúo de payasos Pistache y Pistachín arrancan en cada una de sus presentaciones en las fiestas infantiles, un lugar donde se dan cita grandes y pequeños, en cada fiesta, absolutamente nadie se imagina que van a divertirse como verdaderos enanos en sólo cuestión de minutos.

Pistachín actualmente participa en la mayor parte del espectáculo, gracias a su chispa y excelente actuación, arranca las carcajadas de chicos y grandes con trucos de magia, chistes, juegos y hasta interpretaciones de artistas de la talla de Vicente Fernández, el chico sale a escena con una naturalidad dominio propio y sin una gota de pánico escénico, con gran talento que se impone. Continue reading De tal palo… tal payaso “Mi sueño es ser doctor, sin dejar el oficio de mi padre”

Quiero ser payaso de hospital

Los alumnos han aprendido a explotar su creatividad.

Los alumnos han aprendido a explotar su creatividad.

Hacer que la habitación de hospital de un niño se convierta en un circuito de carreras, en un circo o en un barco pirata. Trasmitir optimismo, sonrisas y buen humor desde detrás de una nariz roja. Ésta es la labor para la que se han estado formando durante tres fines de semana intensivos una docena de jóvenes pacenses en el curso ‘ Payasos de hospital ‘ organizado por la asociación Altair y que terminaba este domingo.

La ingenuidad, la espontaneidad, la sensibilidad extrema y la capacidad para sorprenderse con lo más absurdo han sido las asignaturas de los alumnos del curso coordinado por los ya experimentados clowns de hospital Junafra y Nuki. «He aprendido a inspeccionar en mí misma y a abrir la mente para después improvisar y buscar la risa» decía Tamara Corcobado, formadora medioambiental y alumna del curso. Y es que todos los payasos en potencia de este curso coincidían en que para ser un buen clown, primero hay que conocerse bien. Conchi Benito, otra de las participantes en el curso, tiene muy claro que quiere ser payaso de hospital y seguir ligada a esta asociacón en un futuro.

A parte de la formación interpretativa y de introspección los alumnos han aprendido aspectos específicos para trabajar con niños hospitalizados. Una psicóloga los introdujo en el mundo de las emociones y les enseñó a ‘ponerles nombre’ a los sentimientos que van a aflorar en contacto con los enfermos. Y un doctor les explicó las características de ciertas patologías para que los payasos sepan cómo tratar adecuadamente a cada paciente.

Los tres fines de semana de formación han despertado tanto entusiasmo entre los alumnos que están deseosos de pasar a la acción en el hospital. Más de uno se unirá a la cuadrilla profesional de payasos, entre los que están Juanfra y Nuki, que cada martes y jueves visitan la planta de pediatría del hospital de Mérida. El resto seguirá en contacto con el grupo y colaborará con ellos en lo posible. Lo que todos dejan claro es que no han quedado impasibles a la experiencia y que desde ahora llevarán siempre una pequeña nariz roja, la máscara más pequeña del mundo, en el bolsillo.

Payasos que curan

El poder curativo de las risas que provocan los payasos a un enfermo está más que demostrado. Tanto es así que cuando los componentes de Pupa Clown, un grupo de payasos de hospital que trabajan en Murcia desde hace 9 años y que han acudido a este curso a impartir clases uno de los fines de semana, decidieron que iban a dejar de trabajar por falta de medios, fueron los padres de los niños enfermos los que impidieron que esto sucediera. Una llamada de unos de los padres a los responsables de la sanidad murciana amenazando con protestas y sentadas en el centro de la ciudad, fue lo necesario para que los clowns pasasen a ser considerados imprescindibles para la recuperación de los pequeños. Continue reading Quiero ser payaso de hospital

De mayor quiero ser payaso

El circo de Piruleto una Asociación para la risa, la sonrisa y la esperanza

El circo de Piruleto una Asociación para la risa, la sonrisa y la esperanza

El circo de Piruleto

El circo de Piruleto

Dicen que la enfermedad es la única sombra que puede borrar el idioma de los niños, o al menos, apagarlo durante el tiempo que se queda con ellos.

Dicen que una de las cosas que contagian un mayor sentimiento de ternura es la sonrisa de un pequeño. Y eso es lo que deben de pensar Piruleto, Tirita, el Cocinero de los Cuentos y todas las personas que semana a semana colaboran con esta asociación haciendo reír, soñar y permitiendo saborear la felicidad a decenas de niños ingresados en los hospitales públicos de Madrid.

El ‘Circo de Piruleto‘ es eso mismo: un lugar para la imaginación, aunque sin carpa ni trapecistas ni animales peligrosos haciendo multitud de movimientos espectaculares. Sólo una nariz postiza, unos zapatones de talla XXL, pintura de colores a mansalva y una ración y media de fantasía le hace falta a toda esta gente para entrar por las secciones de infantil de hospitales como el Doce de Octubre o el Niño Jesús. “Los niños mantienen en pie una ilusión fuera de lo común”, dice Silvia, ‘Tirita’ en ocasiones, y una de las voluntarias de esta asociación. “No son como los adultos porque a ellos es más sencillo llevarles al terreno de la magia y los juegos”, razones de peso que han servido para convencer a muchos voluntarios; porque vestir ‘el traje de luces’ del circo es como animarles a vivir en la piel del payaso que todos llevan dentro.

“Cuando te vistes de payaso eres otra persona, alguien que ni tu mismo conocías. De repente te ves en el espejo lleno de colores, con una gran peluca naranja y una nariz impresionantemente exagerada. En ese momento te olvidas de quien eras y te conviertes en tu payaso, el payaso que todos llevamos dentro pero que nos da vergüenza sacar. Y piensas en los niños y estás deseando salir para que te vean, para hablar con ellos y sobre todo para que se trasladen a ese mundo irreal y de fantasía que les regalas por momentos”, continúa Silvia.

Miembros del Hospital

Miembros del Hospital

Porque ese regalo significa algo más que unos minutos de respiro. Está comprobado que a los niños una sonrisa les vale más que altas dosis de medicamentos. Y a sus padres, el ver contentos a sus hijos, mucho más. Les da esperanza.

Dicen que la terapia de la risa es la mejor medicina que hay, una realidad que corrobora cada una de las enfermeras de la sección de infantil del hospital Doce de Octubre de Madrid. “La idea no sólo es buena, es muy buena. Cada tarde estamos impacientes por ver aparecer a los payasos del Circo de Piruleto, porque para nosotras es muy importante que los niños se distraigan de lo que están pasando y de lo que están sufriendo. Las risas acaban contagiándose y el cambio de actitud de estos pequeños es positivo tanto para sus padres como incluso para nosotras, que los vemos más contentos”, afirman las enfermeras María José Chanfreut, Concha Gil y Esther Blanco. Continue reading De mayor quiero ser payaso

LA FANTASIA DE SER PAYASO

Cuando mamá me disfrazó de payaso para el aniversario del colegio, dije: “¡Basta! No es justo que yo no pueda decidir qué debo o no debo usar hasta en una simple fiesta de disfraces”. Payasina

Sufrí, pues no quería vestirme con ese atuendo, pero en ese tiempo los niños no éramos tan despiertos como ahora, que se les ocurre enfermarse o simplemente taimarse. Yo sólo reclamé un rato, pero me disfrazaron igual, pues mamá insistió tanto con su idea de la vestimenta, que ni me di cuenta cuando llegó aquella mañana en que me puso frente al espejo para transformarme en un bicho raro.

Reflexiono que quizás ella soñó desde siempre con vestirse de circense y como ya no había ocasión para hacerlo, no encontró mejor idea que cumplir su fantasía disfrazándome a mí delante de todos mis compañeros de colegio, que por supuesto se reirían.

Ella con tierna voz me decía que no, que todos me encontrarían muy linda. Pero… ¿a caso los payasos no son para que los demás se burlen de ellos? ¿Cuándo han visto un payaso lindo? ¿Iba a tener que aprender a hacer alguna payasada graciosa para no pasar por fome?

Ese día me maquillaron por primera vez, pero no para ser princesa, hada madrina o dama antigua como mis compañeras, sino que para ser un tony, gordito y gracioso con una nariz roja, una peluca de lana chascona (sí la de la foto soy yo ese día) y un buzo hecho de varios colores, con un inmenso corazón rojo en el trasero. Continue reading LA FANTASIA DE SER PAYASO

Cómo ser un payaso de circo profesional.

Muchos artistas de todos los ámbitos aseguran que el trabajo más difícil del mundo es hacer reír, por eso ser payaso no es juego. Este oficio es una carrera tan difícil como lo podría ser una licenciatura en filosofía o una ingeniería, ya que necesitarás pase lo que pase arrancar las carcajadas de tu público y para esto debes tener entrenamiento, agallas y talento. A continuación te damos una serie de consejos si sientes que tu vocación es esta carrera.

La mayoría de los circos no recomiendan ir a la universidad o a las escuelas de actuación, ya que se rigen por la vieja usanza de talento innato, a pesar de eso existen escuelas a nivel mundial especializadas en clowning en los que te guiarán para realizar el trabajo de payaso de mucho más alto nivel.

Una vez que te sientes preparado para actuar, acude a un circo pequeño local y has una audición, o demuéstrales tu capacidad cada vez que puedas; de esta forma es posible que inicies tu carrera profesional.

Busca en internet los diferentes circos, puedes grabar un pequeño video con un monólogo o un show pequeño que hagas en el que se note tu calidad y envíalo como currículo, uno nunca sabe cuando los grandes circos o los pequeños circos de localidades distintas a la tuya necesitan personal, y si tienen tu reel a la mano, pues será tu día de suerte.

Es importante tu documentación. Visita circos como espectador, observa videos en internet, alquila películas de espectáculos, lee todo lo que puedas acerca del arte de ser payaso e inspírate en payaso exitosos para hacer tu show. Continue reading Cómo ser un payaso de circo profesional.

SER PAYASO

Ser payaso no es disfrazarse para hacerse el gracioso. El payaso no está en la nariz, ni en los zapatotes; ser payaso está en el corazón. La nariz roja no es más que un trocito de corazón caluroso y palpitante en la cara. El payaso es un estado del alma, por lo cual, mediante el vestuario no se disfraza; sino mas bien que se libera. La palabra disfraz, obedece a la noción de mentira, pero la palabra liberación obedece a la verdad. Uno no se disfraza de payaso; uno festeja con su ser más puro, y se viste para la ocasión.

Ser payaso implica tener una misión en la vida: ser el más tonto entre los tontos; la más indefensa de las criaturas. Rebajarse a un nivel más bajo que el del más pobre y más desdichado, para hacerle sentir señor, y afortunado. Ser payaso es tener alegría para dar a manos llenas.

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QUIERO SER PAYASO

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Quisiera ser payaso.

A la vejez se va perfilando mi auténtica y genuina vocación profesional, que nunca llegué a ejercer oficialmente y cuya caricatura practico en la vida ordinaria con toda frescura.

“Papá, quiero ser payaso” Nunca se lo dije. Y no lo hice, porque no lo sabía. Ahora lo sé.

¿Qué tipo de payaso? Pues de los que hacen reír, sin duda.

Mi humor es un poco absurdo, aunque si miro el panorama nacional, lo mío es pura lógica y sentido común.

Me gusta la broma fácil y estoy dispuesta a la risa pronta. Tampoco penséis que lo mio es de traca. Me río, si de reír se trata. Sin exigirle a una broma un doctorado.

Los chistes no son malos ni buenos, esa es una capacidad humana. Los chistes son divertidos o no.

Entiendo que no está el nivel como para profundizar sobre la esencia del chiste ni es tema de tertulia o editorial. Hablan los intelectuales de cosas tan…ilustradas… Continue reading QUIERO SER PAYASO