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 Los alumnos han aprendido a explotar su creatividad.
Hacer que la habitación de hospital de un niño se convierta en un circuito de carreras, en un circo o en un barco pirata. Trasmitir optimismo, sonrisas y buen humor desde detrás de una nariz roja. Ésta es la labor para la que se han estado formando durante tres fines de semana intensivos una docena de jóvenes pacenses en el curso ‘ Payasos de hospital ‘ organizado por la asociación Altair y que terminaba este domingo.
La ingenuidad, la espontaneidad, la sensibilidad extrema y la capacidad para sorprenderse con lo más absurdo han sido las asignaturas de los alumnos del curso coordinado por los ya experimentados clowns de hospital Junafra y Nuki. «He aprendido a inspeccionar en mí misma y a abrir la mente para después improvisar y buscar la risa» decía Tamara Corcobado, formadora medioambiental y alumna del curso. Y es que todos los payasos en potencia de este curso coincidían en que para ser un buen clown, primero hay que conocerse bien. Conchi Benito, otra de las participantes en el curso, tiene muy claro que quiere ser payaso de hospital y seguir ligada a esta asociacón en un futuro.
A parte de la formación interpretativa y de introspección los alumnos han aprendido aspectos específicos para trabajar con niños hospitalizados. Una psicóloga los introdujo en el mundo de las emociones y les enseñó a ‘ponerles nombre’ a los sentimientos que van a aflorar en contacto con los enfermos. Y un doctor les explicó las características de ciertas patologías para que los payasos sepan cómo tratar adecuadamente a cada paciente.
Los tres fines de semana de formación han despertado tanto entusiasmo entre los alumnos que están deseosos de pasar a la acción en el hospital. Más de uno se unirá a la cuadrilla profesional de payasos, entre los que están Juanfra y Nuki, que cada martes y jueves visitan la planta de pediatría del hospital de Mérida. El resto seguirá en contacto con el grupo y colaborará con ellos en lo posible. Lo que todos dejan claro es que no han quedado impasibles a la experiencia y que desde ahora llevarán siempre una pequeña nariz roja, la máscara más pequeña del mundo, en el bolsillo.
Payasos que curan
El poder curativo de las risas que provocan los payasos a un enfermo está más que demostrado. Tanto es así que cuando los componentes de Pupa Clown, un grupo de payasos de hospital que trabajan en Murcia desde hace 9 años y que han acudido a este curso a impartir clases uno de los fines de semana, decidieron que iban a dejar de trabajar por falta de medios, fueron los padres de los niños enfermos los que impidieron que esto sucediera. Una llamada de unos de los padres a los responsables de la sanidad murciana amenazando con protestas y sentadas en el centro de la ciudad, fue lo necesario para que los clowns pasasen a ser considerados imprescindibles para la recuperación de los pequeños. Continuar leyendo Quiero ser payaso de hospital
Noticias de Aguascalientes
 El circo de Piruleto una Asociación para la risa, la sonrisa y la esperanza
 El circo de Piruleto
Dicen que la enfermedad es la única sombra que puede borrar el idioma de los niños, o al menos, apagarlo durante el tiempo que se queda con ellos.
Dicen que una de las cosas que contagian un mayor sentimiento de ternura es la sonrisa de un pequeño. Y eso es lo que deben de pensar Piruleto, Tirita, el Cocinero de los Cuentos y todas las personas que semana a semana colaboran con esta asociación haciendo reír, soñar y permitiendo saborear la felicidad a decenas de niños ingresados en los hospitales públicos de Madrid.
El ‘Circo de Piruleto‘ es eso mismo: un lugar para la imaginación, aunque sin carpa ni trapecistas ni animales peligrosos haciendo multitud de movimientos espectaculares. Sólo una nariz postiza, unos zapatones de talla XXL, pintura de colores a mansalva y una ración y media de fantasía le hace falta a toda esta gente para entrar por las secciones de infantil de hospitales como el Doce de Octubre o el Niño Jesús. “Los niños mantienen en pie una ilusión fuera de lo común”, dice Silvia, ‘Tirita’ en ocasiones, y una de las voluntarias de esta asociación. “No son como los adultos porque a ellos es más sencillo llevarles al terreno de la magia y los juegos”, razones de peso que han servido para convencer a muchos voluntarios; porque vestir ‘el traje de luces’ del circo es como animarles a vivir en la piel del payaso que todos llevan dentro.
“Cuando te vistes de payaso eres otra persona, alguien que ni tu mismo conocías. De repente te ves en el espejo lleno de colores, con una gran peluca naranja y una nariz impresionantemente exagerada. En ese momento te olvidas de quien eras y te conviertes en tu payaso, el payaso que todos llevamos dentro pero que nos da vergüenza sacar. Y piensas en los niños y estás deseando salir para que te vean, para hablar con ellos y sobre todo para que se trasladen a ese mundo irreal y de fantasía que les regalas por momentos”, continúa Silvia.
 Miembros del Hospital
Porque ese regalo significa algo más que unos minutos de respiro. Está comprobado que a los niños una sonrisa les vale más que altas dosis de medicamentos. Y a sus padres, el ver contentos a sus hijos, mucho más. Les da esperanza.
Dicen que la terapia de la risa es la mejor medicina que hay, una realidad que corrobora cada una de las enfermeras de la sección de infantil del hospital Doce de Octubre de Madrid. “La idea no sólo es buena, es muy buena. Cada tarde estamos impacientes por ver aparecer a los payasos del Circo de Piruleto, porque para nosotras es muy importante que los niños se distraigan de lo que están pasando y de lo que están sufriendo. Las risas acaban contagiándose y el cambio de actitud de estos pequeños es positivo tanto para sus padres como incluso para nosotras, que los vemos más contentos”, afirman las enfermeras María José Chanfreut, Concha Gil y Esther Blanco. Continuar leyendo De mayor quiero ser payaso
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Quisiera ser payaso.
A la vejez se va perfilando mi auténtica y genuina vocación profesional, que nunca llegué a ejercer oficialmente y cuya caricatura practico en la vida ordinaria con toda frescura.
“Papá, quiero ser payaso” Nunca se lo dije. Y no lo hice, porque no lo sabía. Ahora lo sé.
¿Qué tipo de payaso? Pues de los que hacen reír, sin duda.
Mi humor es un poco absurdo, aunque si miro el panorama nacional, lo mío es pura lógica y sentido común.
Me gusta la broma fácil y estoy dispuesta a la risa pronta. Tampoco penséis que lo mio es de traca. Me río, si de reír se trata. Sin exigirle a una broma un doctorado.
Los chistes no son malos ni buenos, esa es una capacidad humana. Los chistes son divertidos o no.
Entiendo que no está el nivel como para profundizar sobre la esencia del chiste ni es tema de tertulia o editorial. Hablan los intelectuales de cosas tan…ilustradas… Continuar leyendo QUIERO SER PAYASO
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